A diferencia del lenguaje hablado, la música conecta directamente con el subconsciente -el lado más primitivo del cerebro- y es capaz de hacer que este genere endorfinas y dopamina. Cuando se estudió el fenómeno, se descubrió que la música hace mucho más que exaltar los sentidos o relajar la ansiedad: también tiene efectos positivos en el humor, el dolor y la calidad de vida de los adultos y estimula el aprendizaje, la comunicación y la expresión corporal en niños.

Esta actividad terapéutica no es nueva, aunque actualmente se encuentra en plena expansión gracias a su sólida base científica. Todos estos beneficios se generan por la profunda estimulación a nivel cerebral que provoca cada una de las ondas musicales, independientemente de los gustos de cada persona:

  • Impulsa tu entrenamiento: la música aumenta la motivación hasta límites insospechados; siendo capaz de mejorar el rendimiento en un 15%, permite apartar la mente de los pensamientos negativos y disminuye la fatiga, según un estudio de la Universidad de Brunel. “Ayuda a mantener un ritmo continuo, ya que el ejercicio se amolda al compás que mantiene cada tema. La música y sus elementos ayudan a que focalices tu energía en la actividad física y a que la mantengas durante más tiempo”, afirma Mamen Vercet, musicoterapeuta en Tamborets de Carabassa.
  • Combate el estrés: cuando nos dejamos llevar por nuestras melodías favoritas, la cortisona -la hormona relacionada con la ansiedad- se reduce y la mente se libera de las tensiones acumuladas. “Si estamos muy estresados, mejor optar por música más movida, ya que conectará más con el estado de ánimo”, afirma Vercet. Las buenas sensaciones se experimentan especialmente si cantamos en voz alta: la respiración se vuelve más profunda y lenta y hay una mayor actividad muscular, por lo que aumentará la relajación.
  • Estimula la concentración: La música armoniosa y de tempo lento promueve un estado de calma y meditación. Estas melodías activan áreas del cerebro que son claves para potenciar los aprendizajes cognitivos, afectivos y motores, ayudando a mantener la productividad a lo largo de toda la jornada laboral.
  • Reduce las molestias: tanto el dolor agudo como el dolor crónico pueden apaciguarse aplicando terapias específicas de musicoterapia, que sirven como complemento al tratamiento sanitario recibido.
  • Favorece el sueño: No hay nada mejor para luchar contra el insomnio que escuchar música antes de dormir. Si escuchamos música relajante después de cenar, el cuerpo y la mente se preparan apropiadamente para el descanso. Una vez en la cama, cerrar los ojos y relajarse con ritmos lentos y suaves ayudará a conciliar el sueño más rápidamente.